Muchas veces confundimos Amor con regalar nuestro centro y lo hacemos por miedo a no ser aceptadas, por querer ser amadas, por querer pertenecer a un grupo, por tener la aprobación de los demás.

Muchas veces olvidamos quiénes somos y nos desconectamos de nuestra esencia, de nuestro Ser.

 

Cuántas veces aceptamos situaciones que no nos gustan por no decir “No”, ya que esto puede desencadenar un conflicto, porque no aceptar ciertas pautas puede significar estar fuera del grupo, del trabajo, de la relación.

 

Y es cierto, muchas veces ser una misma significa encontrarse con que cierta gente no nos acepte. Quizás su rechazo es necesario para nuestro aprendizaje.

 

La respuesta de la gente es la misma que nosotras tenemos con nosotras mismas y a medida que nosotras nos aceptamos sin condiciones, sin manipulaciones, sin aditivos ni edulcorantes la respuesta de los demás también cambiará, empezarán a aceptarnos también.

Por lo tanto observar cómo se comporta la gente con nosotras será una valiosa herramienta para ver aquellos lugares de nuestra persona donde hay que poner un poco más de cariño.

 

Conectarse con nuestro centro será fundamental para tener la certeza y la confianza necesaria para decir “No” a lo que no queremos y decir “Si” a todo un abanico de posibilidades enriquecedoras.

 

Ser consciente de nuestro espacio, de nuestro tiempo y poder decir “No” desde el Amor. Ser asertivas es poder escucharte y procurarte lo que necesitas, respetándote a ti y los demás.

 

Decir “No” no siempre tiene que ser un conflicto, sino que puede abrir espacios para la comprensión, la palabra. Este ejercicio de comunicación requerirá de llevarlo a la práctica y aprender con ella.

 

En ocasiones hacemos concesiones porque no sabemos de la intención de la otra persona, porque “no importa, no pasa nada”, porque “quizás no se ha dado cuenta”,…y un día despiertas y ves que te perdiste por el camino, que ya no recuerdas como mereces que te escuchen, que te hablen, que te respeten, que te miren cuando te hablan, que… ¿dónde pones tus límites? ¿Qué cosas son realmente importantes para ti?

En mi caso acostumbraba a no quejarme demasiado, convencida de la buena voluntad de la gente y para no molestar mucho. En un beatifico silencio aguardaba con paciencia mi otra y no tan apacible “Yo” que cuando salía te fulminaba con rayos ultravioletas y supersónicos. Ahora aprendo a no guardarme para mí aquellas cosas que no quiero y trato de comunicarlas de otro modo, con más calma y desde el respeto a la otra persona.

 

Comunicarnos, expresarnos, sentirnos, escucharnos, aprendiendo a amarnos y crear una sociedad más amorosa.

 

Para finalizar te propongo un ejercicio de trabajo energético. Flexiona las piernas, relaja el cuello, los hombros, los brazos…Presiona ligeramente el abdomen, y pon tu atención en el punto  Tan Tien, dos dedos por debajo de tu ombligo, tu centro energético. Cierra los ojos. Respira. Recuerda quien eres y recupera tu poder.

All You Need is Love.

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