Somos seres espirituales, energéticos, físicos…

 

Conectar con tu guía interior va a reforzar tu autoestima y te va a ayudar en los momentos de incertidumbre.

 

Las tradiciones ancestrales tienen entre sus rituales los rituales para conectarse con los “espíritus” o guías a los que se dirigen para preguntar sobre cuestiones de la comunidad o asuntos personales. Estas tradiciones cuentan con la comprensión del SER desde tiempos inmemoriales.

 

Según el Dr. en física, Jean Pierre Garnier Malet, que nos habla del doble cuántico y del desdoblamiento del tiempo, además de nuestro cuerpo físico, contamos con una versión espiritual, un “otro yo” que conoce todas las posibilidades de antemano, ya que el espacio-tiempo no existe . Si nos dejamos guiar accederemos a la mejor opción posible en cada situación.

 

Para conectar con este conocimiento,  has de buscar el silencio, dejar espacios para escuchar.

Nuestro guía interior se expresa en nuestro cuerpo y nuestras emociones. Si las observas podrás acceder a la información que tiene para ti.

Si te sientes bien  estás en la buena dirección, si te sientes mal tendrás que revisar dónde estás y a dónde te diriges.

No hay que confundirse con la pereza o el cansancio, hay veces que no nos “apetece” hacer alguna cosa pero sabemos que es nuestro camino, y nos aportará mucha satisfacción superar ciertos obstáculos.

 

Normalmente, en el día a día, ponemos el “piloto automático”, comandado por nuestro ego, que viene con toda una información genética que ha ido adquiriendo  a través de los tiempos. Esta información de especie, de zona geográfica donde vivimos y familiar,  nos sirve en nuestra cotidianidad. Nuestro ego está muy mal visto en la sociedad actual, pero el ego nos proporciona un conocimiento muy valioso para nuestra supervivencia. Conocerlo y sobre todo conocer los “patrones  limitantes” nos facilitará no caer una y otra vez en situaciones que nos dificultan nuestra proceso.

 

Para diferenciar que información es del ego y cual es de tu guía hará falta un poco de práctica y sin saber cómo, sabrás cuál es tu guía y cuál es tu ego. Simplemente sentirás una certeza. Has de identificar el discurso incesante del ego y dejar de prestarle atención, para poder así acceder a la información del SER superior.

Otra cosa será que quieras o no escuchar y  aventurarte a seguir sus recomendaciones, ya que muchas veces estas contradicen las  directrices que nos da el ego, que se resiste a salir de su área de confort . Nuestra mente-ego es limitada y  en muchas ocasiones no va a entender las indicaciones de tu guía. Si no te sientes preparada para seguirlas se amable contigo, date tiempo y comprensión, pues no siempre estamos preparadas para ello. Sea como sea es tu decisión y será perfecta .

En la medida que te familiarices con esta escucha y confíes en ella vas a ir adquiriendo más confianza en ti misma. Aquí no vale la opinión de los demás, cada persona tiene su camino y muchas veces otras personas, aún con todo su cariño no van a entender tus decisiones. No pasa nada, deja que no entiendan, has de ser fiel a lo que tu sientas.

 

Te propongo una meditación para ir familiarizándote con tu guía interior :

Busca un lugar tranquilo y ponte en una posición cómoda.

Puedes ponerte de pie, con las piernas ligeramente flexionadas a la altura de la cadera o acostada, siempre con la espalda recta.

Coloca la lengua en el paladar (para que circule el circuito energético-meridianos) y coloca la cabeza ligeramente hacia abajo, dejando que el cuello se alargue.

Conecta con la respiración y deja que el peso de tu cuerpo caiga sobre la Tierra.

Abandónate a la confianza en la Vida y escucha.

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