Todos tenemos un personaje favorito, uno en el que nos hemos acostumbrado a escondernos.

Este personaje ha sido construido por nuestra educación, nuestras memorias heredadas, nuestros pactos energéticos, nuestra experiencia de vida. Toda una serie de acontecimientos que han dado forma a la figura que nos representa.

Gracias a esta, hemos podido vivir, expresarnos, relacionarnos y seguro tienes muchas cosas que agradecerle a este personaje.

Opino que si tu personaje te va bien, si te resulta confortable, no tienes por qué cambiarlo, pero en mi experiencia pienso que estos personajes se nos quedan pequeños, nos aprietan por un lado, se quedan anchos por otro y muchas veces pasan de moda.

Por suerte somos mutables como serpientes,  podemos camuflarnos como camaleones, podemos volar como el águila y correr como jaguares.

Tu espíritu es demasiado grande para permanecer en un solo personaje y menos si este te está limitando.

Cuando te dejas SER te ves obligada a mudar de piel y permitirte adentrarte en una baraja de tarot donde todo un abanico de arquetipos te invita a darles vida.

Si eliges cambiar vas a encontrarte con tus propias resistencias, con tus propios juicios, con tus inseguridades, tu falta de valoración y  esto se verá reflejado en el exterior, en tu entorno y las personas con las que te encuentres.

Cada personaje viene con su pack de creencias, su modo de caminar, su forma de relacionarse, su forma de reír, de vestir, de hablar, de pensar.

La gente con la que te relacionas espera que te comportes de una manera determinada y muchas veces vas a encontrar en ellos resistencias a que tú hagas un cambio, ya que estás afectando a sus propias creencias. En realidad estas personas representan tu propio juicio y tus propias resistencias, así que escúchalos.

Liberarte de tu personaje no se trata de ser convertirte en alguien que no eres, sino todo lo contrario, permitirte ser más tu misma, hacer esos pequeños cambios que para ti van a marcar “la diferencia”, van a permitir que te expreses, te liberes, te respetes y te valores.

¿Cómo es tu personaje actual? ¿Cómo camina, cómo habla…? Obsérvalo…

Te invito a jugar con los diferentes personajes que puedes ser.

Visita la  BIBLIOTECA DE RECURSOS  y realiza la hoja de ejercicios que he preparado para trabajar con tu personaje.

Foto: Colaboración con Sara Magni.

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