Cuando atravesamos situaciones complicadas, situaciones que se nos escapan de las manos, nos derrumbamos y nos sentimos incapaces, inseguras, impotentes, sentimos desesperación, frustración, tristeza, vergüenza.

Toda nuestra energía se desvanece y nos convertimos en víctimas de la situación.

Sentimos que no podemos solucionar las cosas.

 

Es en estos momentos en que hay que “rendirse”, que no significa abandonar tus sueños, sino dejarse llevar por el SER, ese aliado que siempre nos guarda y que tiene la mejor respuesta en cada momento.

Hay ocasiones que ni siquiera tienes energía para “rendirte “y dejarte llevar, ni siquiera te sientes con ánimo de confiar en la Vida. Te sientes perdida y sin salida. Te das cuenta de que no eres la mujer perfecta  que crees que deberías ser. Eres vulnerable. Y como nos cuesta pedir ayuda, pues pedirla significa aceptar que no podemos solas y sentimos que hemos “fracasado”.  Nos avergüenza mostrar nuestra vulnerabilidad.

Pensaba en todo esto y en como para mí el “ fracaso “ no existe, solo existe un continuo aprendizaje que es la vida y que si me equivoco, es porque vivo, porque persigo mis sueños y me expongo a caer a la vez que me expongo a aprender y a evolucionar.

 

Recordé una charla de Ted Talks, donde Brené Brown nos habla sobre la vulnerabilidad y la vergüenza.

Como estas arremeten en nuestra sociedad provocando adicciones, depresión, desórdenes alimenticios y el suicidio.

El sentimiento de no sentirse suficiente, suficiente buena, perfecta, extraordinaria….

En cuantas ocasiones no nos sentimos suficientes y no nos valoramos.

 

La vulnerabilidad es el riesgo a exponerse emocionalmente, dejarse ver y con ella viene el miedo, la inseguridad en ti misma, la vergüenza y  la comparación.

La vergüenza identifica a la persona con un error o un sentimiento negativo (“soy un error), se diferencia de la culpa, donde el sujeto no es el error, sino que “ha cometido un error”. La vergüenza es mucho más despiadada, ya que el sujeto se identifica con “el error”.

Brené Brown habla de los críticos y como nosotras mismas somos las críticas más severas.

Pero también nos dice que en la vulnerabilidad  se gesta el amor, la conexión, el disfrute, la confianza, la empatía, la creatividad y la innovación.

En el proceso de todas ellas atravesamos la vulnerabilidad y nos exponemos a ella.

Para atravesarla nos propone el coraje, constituido por  la vulnerabilidad, la claridad en nuestros valores, la confianza y las habilidades positivas.

 

Nos invita a tener el coraje de exponernos  a que nuestro corazón sea herido.

 

Gracias a Brené Brown por tan maravillosa investigación.

 

A continuación te propongo unos ejercicios para trabajar con la vulnerabilidad.

Busca un espacio tranquilo, ponte una música relajante y un incienso.

Prepara un ambiente acogedor para la reflexión.

  1. Piensa una sola persona que no sea vulnerable, alguien totalmente autosuficiente, ultra poderoso. Si piensas con detenimiento verás que no existe nadie totalmente independiente. Somos seres sociales y nos necesitamos los unos a los otros.
  2. Piensa en alguna persona que admires y que ames ¿Cuáles son sus cualidades? seguramente podrás reconocer en ella esas imperfecciones que la hacen única y que te hacen amarla como es.
  3. Cierra los ojos y piensa en ti, ¿qué cualidades tienes? ¿cuáles son esos defectos que tanto críticas? ¿Qué aprendizajes te han aportado? Detrás de cada obstáculo hay un tesoro, ¿puedes identificarlo? Si todavía no lo encontraste es que tienes que buscar un poco más.
  4. Da gracias por todo lo que tienes y por todo lo que está por llegar.
  5. Acepta la situación tal y como es, no la luches, solo haz lo que esté en tu mano, lo mejor posible.
  6. Si necesitas pedir ayuda pídela.
  7. Atrévete a mostrar tu vulnerabilidad, se genuina, se tú misma.
  8. No des importancia a las críticas, comparaciones, etc.
  9. Imagina que eres un bebe, abrázate y dale todo el amor a ese bebe. Obsérvalo, no tiene que pretender, ni ser de otra manera. Es perfecto tal y como es. Ámate, perdónate, libérate de juicios sobre ti misma que no te aportan nada. Como dice una amiga mía “déjate un poquito en paz¨.
  10. Date las gracias por permitirte este camino de amor y respeto a ti misma.

Recuerda que ya eres perfecta tal y como eres.

Gracias por  tener EL CORAJE DE VIVIR LA VIDA.

 

 

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